SUDÁN padece MegaCRISIS de DESPLAZADOS en el MUNDO… +9 MLLNS han huido de la GUERRA

El hambre es un problema creciente. Más de la mitad de la población se enfrenta a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, y se han confirmado condiciones de hambruna en cinco localidades del norte de Darfur y las montañas Nuba orientales.

La devastadora guerra en la que llevan inmersos desde hace más de un año y medio el ejército regular de Sudán, las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido y grupos armados aliados de uno y otro bando ha provocado la mayor crisis humanitaria del mundo.

Y la tragedia todavía sigue agravándose, hundida en un abismo que no parece tener final a pesar de los desesperados intentos de la sociedad civil local y de contadas organizaciones internacionales para tratar de poner freno al cataclismo.

  • Desde septiembre de 2024, con el fin de la época de lluvias en el país, la guerra se ha vuelto a acelerar, alimentada por injerencias extranjeras cada vez más evidentes, y el ejército ha comenzado a recuperar territorios perdidos previamente en medio de una bacanal de abusos, destrucción y muerte.
  • Actualmente, la guerra se concentra en tres frentes: la zona de la capital, Jartum; el Estado de Gezira, en el centro; y la capital del Estado de Darfur Norte, El Fasher, en el oeste.
  • Si hay un aumento de la ayuda en Sudán, por supuesto que es bienvenido, pero debe ser mucho más que una simple gota adicional en el océano.- Christopher Lockyear, secretario general de Médicos Sin Fronteras

La situación humanitaria en Sudán es catastrófica por la magnitud y por la complejidad de la crisis. La guerra está causando cientos de miles de bajas, entre muertos y heridos. Pero a estas se suman víctimas de abusos generalizados, como la violencia sexual y las torturas.

  • Y unas condiciones incompatibles con la vida, como la malnutrición extrema, la ruina del sistema de salud y el bloqueo de la ayuda, que están disparando la mortalidad por causas que se pueden prevenir.
  • Pese a las dificultades, en los últimos meses algunas organizaciones humanitarias han tratado de aprovechar el mismo final de las lluvias que ha agilizado los combates para expandir sus operaciones en Sudán, según fuentes y datos consultados por este diario. Pero esta mejora es todavía exigua frente a las necesidades.
  • “Si hay un aumento de la ayuda en Sudán es bienvenido, pero debe ser mucho más que una simple gota adicional en el océano”, apunta Christopher Lockyear, secretario general de Médicos Sin Fronteras (MSF).

Mar de crisis

  • Sudán es hoy la mayor crisis de desplazados del mundo. Desde el inicio de la guerra, más de 8,7 millones de personas han huido de sus hogares en busca de lugares más seguros, y más de 3 millones han cruzado a países vecinos como Egipto, Chad, Sudán del Sur y Libia.
  • Antes de la contienda actual, además, ya había más de 3,8 millones de desplazados en Sudán, sobre todo por conflictos anteriores en regiones periféricas del país como Darfur y Kordofán.
  • En los últimos meses, uno de los principales motivos del aumento del número de desplazados ha sido el incremento de la violencia en los Estados de Gezira y de Darfur Norte, donde la guerra ha ido acompañada de una siembra del terror por parte de los paramilitares y de bombardeos indiscriminados de ambos bandos en zonas civiles.

En este contexto, más de 24 millones de personas —la mitad de la población— se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria. Y el último informe al respecto del principal comité internacional de expertos en esta materia, del 24 de diciembre, detectó hambruna en al menos cinco zonas del oeste y el sur, y avanzó que otras cinco la sufrirán en los próximos meses. Una hambruna no es solo fruto de la falta de alimentos, sino del colapso de sistemas de salud, medios de subsistencia, economías locales y estructuras sociales de comunidades enteras.

Desde el mayor campo de desplazados de Sudán, en Darfur Norte, Zamzam, donde se declaró una hambruna ya en agosto, Saddam Abkar Safi, miembro de un grupo de voluntarios local, explica por teléfono que la situación no ha dejado de deteriorarse en los últimos meses:

  • “Se está volviendo muy difícil, sobre todo en Zamzam y en [la vecina capital de región] de El Fasher, debido al asedio que se nos ha impuesto. En Zamzam muchas personas desplazadas no tienen la capacidad para comprar lo necesario para subsistir en un día”.
  • En Zamzam muchas personas desplazadas no tienen la capacidad para comprar lo necesario para subsistir en un día.- Saddam Abkar Safi, miembro de un grupo de voluntarios local

A esta multiplicidad de crisis le está teniendo que hacer frente un sistema nacional de salud superado. En las zonas del país más afectadas por los combates, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que entre el 70% y 80% de centros sanitarios están cerrados o funcionan parcialmente, mientras que en otras partes del país son alrededor de la mitad.

Desde el inicio de la guerra, la OMS ha podido documentar más de 120 ataques contra instalaciones, servicios y personal médico, aunque la cifra real se considera que es mucho mayor.

  • Esta descomposición del sistema de salud nacional, sumado a graves afectaciones en otros servicios básicos como el agua potable y la electricidad, abre la puerta a la proliferación de crisis sanitarias que en condiciones normales serían fácilmente prevenibles.
  • Desde el verano, Sudán enfrenta un alarmante brote de casos de cólera desatado por una intensa temporada de lluvias y grandes inundaciones, que en gran medida golpearon regiones poco afectadas por los combates, como el este del país, pero con una alta densidad de población y desplazados.

Respuesta limitada

A pesar de la magnitud de la crisis, las organizaciones humanitarias han tenido que afrontar multitud de reveses y de obstáculos desde el estallido de la guerra, incluidos una inseguridad generalizada e intentos de las partes en conflicto de instrumentalizar la ayuda.

También lidian con constantes trabas burocráticas y logísticas, sobre todo de las autoridades militares, que han demostrado ser especialmente rígidas cuando se han hallado a la defensiva en el frente.

  • Ahora, la llegada de la época seca ha vuelto a facilitar el transporte por carretera, la principal vía para mover suministros, lo que ha permitido que agencias humanitarias aumenten desde octubre el envío de ayuda a distintas zonas del país a través de rutas transfronterizas y, en menor medida, a través de las que cruzan territorios controlados por diferentes partes del conflicto, según muestran datos de la oficina de la ONU para asuntos humanitarios (OCHA).

En los cuatro meses entre agosto y noviembre, el número de camiones que entregaron ayuda transfronteriza y a través de líneas de frente en Sudán no llegó ni a 1.000.

Buena parte de este aumento ha ido a cargo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), que a finales de noviembre anunció que había recibido autorización del Gobierno castrense para enviar más de 700 camiones a zonas que padecen o están en riesgo de sufrir hambruna. Leni Kinzli, responsable de comunicación del PMA, señala que se trata de “un plan más amplio” para acceder a zonas aisladas del país y seguir aumentando el flujo regular de ayuda mensual.

  • Kinzli afirma que el fin de la época de lluvias ha facilitado un mayor movimiento de suministros por carretera, pero asegura que también han empezado a recibir más autorizaciones por parte de las autoridades sudanesas para desplazar y entregar ayuda, coincidiendo con el cambio en la dinámica del conflicto desde septiembre y los primeros avances significativos del ejército.
  • “Este aumento [permitirá] que lleguemos a más gente, especialmente a personas en riesgo de hambruna a las que ha sido tan difícil llegar, [incluido] en Darfur, Jartum y Gezira”, explica.
  • En los cuatro meses entre agosto y noviembre, el número de camiones que entregaron ayuda transfronteriza y a través de líneas de frente en Sudán no llegó ni a 1.000. En comparación, solo en octubre, el mes en el que menos ayuda entró en Gaza, llegaron 1.166 camiones humanitarios, según datos de la ONU.

Los convoyes transfronterizos a Sudán se realizan a través de dos cruces entre Chad y Darfur: Adré, que es el principal, y Tine. Su futuro, sin embargo, pende constantemente de un hilo, dado que, hasta la fecha, y en una decisión muy cuestionada, la ONU solo ha realizado envíos desde Chad con la aprobación del Gobierno castrense para respetar la soberanía del país.

Pero las autoridades militares son reacias a enviar ayuda a zonas que escapan a su control, como la mayoría de Darfur, y niegan la existencia y el riesgo de hambruna pese a toda la evidencia.

  • “En Sudán nos hemos encontrado con una situación en la que la supervivencia de la población se ha visto sacrificada bajo pretextos de soberanía”, considera Lockyear, de MSF, una de las organizaciones más activas en Sudán y de las únicas que sigue operando en zonas asediadas. “Para desafiar estas restricciones práctica y políticamente, se podría haber hecho mucho más, y se puede hacer mucho más, y se debería hacer mucho más a partir de ahora”, desliza.
  • En un reconocimiento implícito de la magnitud de la crisis, y probablemente influido por el temor a medidas más drásticas de la comunidad internacional, la agencia del Gobierno militar que controla todo lo relativo a operaciones humanitarias, la Comisión de Ayuda Humanitaria (HAC, por las siglas en inglés) anunció el 24 de diciembre la distribución de cientos toneladas de ayuda humanitaria por el país. Estos suministros, sin embargo, se dirigirán a priori a localidades que controla el ejército.

Incluso con el repunte actual de entregas, lo que llega a muchas de las zonas más necesitadas siguen siendo solo suministros suficientes para lograr objetivos como no morirse de hambre, y no siempre se consigue.

En este sentido, el PMA estima que con los más de 700 camiones anunciados en noviembre podrían alimentar en torno a 1,5 millones de personas por un mes. Pero solo en Zamzam, MSF ya calcula que, para suplir un mes de raciones alimentarias de emergencia, de apenas unas 500 calorías al día, se necesitarían unos 100 camiones cada mes.

  • La respuesta humanitaria es algo más que contar camiones y aviones. Necesitamos personal humanitario en el terreno, dijo Christopher Lockyear, secretario general de Médicos Sin Fronteras
  • Las dificultades para operar de actores humanitarios han elevado la importancia de iniciativas locales de ayuda mutua, que dependen sobre todo de la diáspora sudanesa y han demostrado ser muy efectivos en zonas aisladas por la guerra.

“Mientras hablo contigo, tengo una entrega del PMA que espero que salga mañana del almacén. Intentamos distribuir ayuda, aunque se interrumpa, no sea continuada y no abunde”, expresa Abdallah, de la unidad de respuesta de emergencia del cinturón sur de Jartum, que también asisten en un centro médico gratuito.

Estos grupos, sin embargo, también son los más expuestos a la violencia, han sido objetivo de ataques y el futuro de sus actividades nunca está garantizado.

  • “Nos enfrentamos a grandes retos y dificultades por los bombardeos indiscriminados que se producen ahora y la dificultad para prestar asistencia”, apunta Safi, de la unidad de respuesta de emergencia de Zamzam. “Pedimos que se preste ayuda humanitaria en todas las circunstancias posibles”, agrega.
  • Para muchos, lo que falta es un compromiso político mucho mayor. “Estamos asistiendo a un fracaso humanitario global en términos de respuesta colectiva”, considera Lockyear, de MSF. “La presencia de la ONU y de ONG internacionales es muy escasa, incluso en zonas de acceso relativamente fácil”, lamenta.

En esta línea, Lockyear señala que se debe “aumentar el suministro de ayuda humanitaria por todos los medios posibles”, pero recuerda que “la respuesta humanitaria es algo más que contar camiones y aviones”.

“Necesitamos personal humanitario en el terreno; me sorprendió la falta de presencia de agentes humanitarios en los lugares por los que viajé en Darfur”, indica.

  • Kinzli, del PMA, coincide con ello. “Seguimos buscando diferentes maneras de hacer llegar ayuda o asistencia a la gente, incluso si no podemos hacer llegar camiones [en determinadas zonas del país]”, señala.
  • “[Porque] las necesidades en Sudán son tan inmensas, que una de cada dos personas se enfrenta a niveles de hambre aguda”, enfatiza, “y esto significa que, básicamente, todo el mundo necesita algún tipo de ayuda”.

La guerra civil del país africano se acerca a su tercer año

Mientras el sistema de la ONU se prepara para hacer un llamamiento a una financiación récord de 4200 millones de dólares para apoyar las operaciones de ayuda en el país, he aquí algunas de las principales cosas que hay que saber sobre lo que se ha descrito como “la mayor y más devastadora crisis de desplazamiento, humanitaria y de protección del mundo actual”.

Los enfrentamientos de 2023 en Jartum anuncian el fin del proceso de paz

A finales de 2022, había esperanzas de que un proceso de paz respaldado por la ONU condujera finalmente a una administración civil en Sudán, tras un tumultuoso periodo que vio la caída del dictador Omar al-Bashir en un golpe militar, seguido de la dura represión de las protestas a favor de un gobierno civil.

  • “Un acuerdo político definitivo debería allanar el camino hacia la construcción de un Estado democrático”, declaró en diciembre de 2022 el ex representante especial de la ONU para Sudán, Volker Perthes.
  • Sin embargo, advirtió de que aún quedaban “cuestiones contenciosas críticas”, como la fusión de las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido, grupos militares separados que se habían unido para derrocar a al-Bashir.
  • Las tensiones entre ambos bandos aumentaron a principios de 2023, con enfrentamientos intermitentes, pero el inicio de la actual guerra civil se produjo con el ataque de las Fuerzas de Apoyo Rápido a la capital, Jartum, el 15 de abril.

Los combates, que luego se extendieron a otras partes del país, obligaron a la ONU a evacuar Jartum y basar sus operaciones en la ciudad relativamente estable de Puerto Sudán, en el Mar Rojo.

La ONU ha condenado enérgicamente los combates y el sufrimiento de la población civil, y el titular de la ONU, António Guterres, ha pedido un diálogo urgente entre las partes en conflicto.

Crisis humanitaria: Más de 30 millones necesitan ayuda

La guerra ha sido catastrófica para la población civil de Sudán y las cifras son asombrosas. Unos 30,4 millones de personas, más de dos tercios de la población total, necesitan asistencia sanitaria y alimentaria y otras formas de ayuda humanitaria.

Los combates han provocado un colapso económico, disparando los precios de los alimentos, el combustible y otros productos básicos, poniéndolos fuera del alcance de muchos hogares.

  • El hambre es un problema creciente. Más de la mitad de la población se enfrenta a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, y se han confirmado condiciones de hambruna en cinco localidades del norte de Darfur y las montañas Nuba orientales. Se espera que la hambruna se extienda a otras cinco zonas en mayo de este año.
  • “Se trata de un momento crítico, pues las consecuencias de la inseguridad alimentaria ya se están dejando sentir en algunas zonas de Kordofán del Sur, donde las familias sobreviven con suministros de alimentos limitados, y las tasas de desnutrición están aumentando considerablemente”, advirtió Clementine Nkweta-Salami, coordinadora humanitaria de la ONU en Sudán.

Los esfuerzos humanitarios se ven gravemente obstaculizados por la falta de seguridad, que está limitando seriamente el acceso humanitario, complicando el movimiento de suministros y poniendo en peligro a los trabajadores humanitarios.

El sistema sanitario del país está de rodillas, con instalaciones sanitarias atacadas y muchos trabajadores que se vieron obligados a huir. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) siguen operativos, apoyando la inmunización contra el cólera y la malaria, y desplegando equipos médicos móviles.

Desplazamiento masivo: Equivalente a toda la población suiza

Millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares en busca de zonas relativamente seguras, tanto dentro de Sudán como en los países vecinos, lo que ha agravado la inestabilidad regional.

  • Más de tres millones de personas están clasificadas como refugiados, y casi nueve millones son desplazados internos. La población total de desplazados es mayor que toda la población de Suiza.
  • Debido a los cambios en la línea del frente, se han producido sucesivas oleadas de desplazamientos, lo que complica cada vez más la tarea de llegar a los necesitados.
  • La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) ha descrito la situación en Sudán como “la mayor crisis de desplazados, así como la de más rápido crecimiento a nivel mundial”.

La población desplazada, tanto si permanece en Sudán como si se ha trasladado al extranjero, se enfrenta a un acceso reducido a los alimentos, a la escasez de recursos naturales y a un acceso limitado a los servicios esenciales. Además, en los campos de refugiados y desplazados internos proliferan los brotes de enfermedades como el cólera y el sarampión.

Muchas de las naciones vecinas tienen sus propios problemas económicos y de seguridad, y algunas se encuentran entre las más pobres del mundo, con servicios limitados y desbordados.

Inseguridad: Mujeres y niñas muy vulnerables

Desde el comienzo del conflicto, se ha informado de la muerte de más de 18.800 civiles, y los niveles de violencia en Sudán están empeorando. A principios de febrero, al menos 275 personas murieron en sólo una semana, el triple que la semana anterior.

  • La población civil está siendo alcanzada por bombardeos de artillería, ataques aéreos y ataques con drones: las regiones más afectadas son los estados de Kordofán del Sur y Nilo Azul. Además de la población en general, los trabajadores humanitarios han sido objeto de intimidación y violencia, y se ha informado de que algunos han sido acusados falsamente de colaborar con las Fuerzas de Apoyo Rápido.
  • Una misión de investigación de la ONU ha documentado una serie de terribles violaciones de derechos humanos cometidas tanto por las Fuerzas Armadas Sudanesas como por las Fuerzas de Apoyo Rápido, y ha pedido que se investiguen y se lleve ante la justicia a los autores.
  • En una entrevista concedida a Noticias ONU, Edmore Tondhlana, responsable adjunto de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA), explicó que las mujeres y las niñas son las más afectadas por el conflicto, con informes de violaciones, matrimonios forzados y secuestros. “Si nos fijamos en el reciente ataque en Kordofán del Sur, en el que murieron unas 79 personas, la mayoría de las víctimas fueron mujeres y niñas”.

Sin embargo, los adolescentes varones también corren un alto riesgo. “No pueden viajar fácilmente entre las líneas del frente. Serán sospechosos de espionaje”, añadió Tondhlana. Un gran número de niños han sido reclutados por grupos armados, obligados a luchar o a espiar contra el otro bando. /Agencias-PUNTOporPUNTO

Recibe nuestro boletín informativo, suscríbete usando el formulario