El pasado 1 de febrero de 2025, el presidente Trump oficializó la imposición de un arancel del 25% a todas las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos. Esta medida fue anunciada como una represalia por el supuesto incumplimiento de México en detener el flujo de drogas y migrantes hacia territorio estadounidense. La Casa Blanca argumentó que los cárteles mexicanos son los principales traficantes de fentanilo y otras drogas, representando una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La imposición de estos aranceles afecta aproximadamente al 80% de las exportaciones mexicanas, considerando que una gran parte de los envíos tienen como destino Estados Unidos. Sectores clave como el automotriz, electrónico y agroindustrial se ven particularmente perjudicados. Expertos estiman que, de mantenerse esta medida durante todo el año, las exportaciones mexicanas podrían disminuir en un 12%, lo que se traduciría en una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) de alrededor del 4%.
Ante esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado su preocupación y ha enfatizado la importancia del diálogo bilateral para resolver las diferencias. Sheinbaum ha subrayado que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) beneficia a ambas naciones y que es esencial mantener una relación de cooperación y respeto mutuo. Además, ha señalado que su administración cuenta con planes alternativos para enfrentar los desafíos que presentan estos aranceles.
El impacto económico de los aranceles tuvo efectos colaterales en la seguridad de México. La seguridad nacional está intrínsecamente ligada a la estabilidad económica, y cualquier afectación en el comercio y la inversión puede derivar en problemas sociales y de seguridad pública.
La disminución del crecimiento económico y la pérdida de empleos contribuyen a que más personas sean vulnerables a ser reclutadas por el crimen organizado. Sectores afectados por los aranceles, como la manufactura y el comercio, vieron reducciones en sus oportunidades laborales, lo que exacerbó problemas de inseguridad en diversas regiones.
Paradójicamente, las políticas proteccionistas de Trump podrían haber contribuido a un aumento en la migración irregular. Al afectar la economía mexicana, más ciudadanos buscaron mejores oportunidades en el extranjero, lo que aumentó la presión migratoria y generó tensiones en la relación bilateral.
Si bien los aranceles afectaron a México, la presión para mantener el acceso al mercado estadounidense llevó al gobierno mexicano a ceder en ciertos aspectos estratégicos, como el endurecimiento de las medidas de control migratorio en la frontera sur, lo que obligó a desplegar fuerzas de seguridad en tareas que no les correspondían originalmente.
Entre las consecuencias que podrían visualizarce se encuentra, que México tuvo que destinar fuerzas de seguridad a tareas de control migratorio en su frontera sur para evitar la imposición de aranceles adicionales, debido a la postura agresiva de Trump complicó la relación con México, lo que pudo afectar la cooperación en seguridad.
La relación entre economía y seguridad es innegable, y la lección que dejan estos aranceles es la necesidad de mantener una política comercial y de seguridad que permita afrontar presiones externas sin comprometer la estabilidad del país.
*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México
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